MAS PELIGROSA QUE EL CORONEL OBIANG
EDITORIAL
(Por el Lic Gustavo Adolfo Bunse) (19/2/2008)
Si tan sólo el uno por ciento de los trece discursos que hizo la presidente argentina, fuese cierto, textual o contextualmente, recibiríamos en Ezeiza una formidable procesión de políticos y economistas mundiales para pedir las claves de este paraíso terrenal.
Los discursos de esta señora, sin una sola excepción, no contienen un solo renglón de abordaje a lo estructural, sino inversamente, tratan de flotar en la coyuntura. Y sirve decir que tratan, porque ni la definen, ni establecen un verdadero bledo para poner en marcha los correctivos.

¡¡¡Lindo morocho!!! ... lástima que sea un dictador.
Es entonces muy magnánimo incluso, decir que son discursos coyunturales porque si así lo fueran, acaso contendrían respuestas de algún tipo para ser consagradas a una transitoriedad que sirva a la ciudadanía..
Son apenas la retórica vacía de una alusión coyuntural.
Y esto es así, bien sea en lo que respecta a las menciones del presente o bien sea en lo atinente a cualquier referencia futura.
Sobre el pasado, lo cual es casi una preferencia de esta rumiante psíquica, los discursos son lo que podría llamarse la retórica del sofisma.
Trátase de un mecanismo construido de inusual verborragia, repetida de la misma cassete de palabras, en la que se cuenta una historia reciente que no tiene un solo punto de contacto con la verdad.
Ni siquiera llega a ser burla. Para serlo, debería al menos enmascarar la terrible sucesión de ingenuidades que quedan expresadas en el discurso.
Pero no las enmascara. Las dice crudamente.
Sabe bien, que si hay algo cuestionado, algo sospechado y algo trucho en la Argentina, son los índices de fabricación artesanal, ideados en las tabernas de Guillermo Moreno y Felisa Miceli desde aquel día en que Lavagna salió de sus funciones para cumplir algunas misiones secretas como candidato de la distracción electoral.
Sabe bien que es una estafa estadística referirse a números de la cosmética oficial, tan colagenados y repulgados como sus propias facciones.
Sin embargo, acude presurosa al palio y al atril, con las alforjas llenas de cifras que son falaces y ortopédicas como lo son sus mejillas.
Unas mejillas que ya no se sonrojan, porque no les llega la sangre, acaso obturada, en su torrente, por el botox.
Y enumera índices, uno detrás de otro. Aprendidos de memoria y arrojados al entendimiento impertérrito de grupos de gente reunida ad hoc, a quienes seguramente les importa tres belines la diferencia entre el vicio y la virtud, el albur y el mérito, el servilismo y la nobleza.
Discursos que son una perpetua complicidad con el borde mismo de la indecencia, que carecen de luz concreta y que desbordan de una emoción absolutamente prestada, traicioneros de la pura verdad y armados en un histrionismo que hasta sabe hacer el arte de humedecer los ojos.
He analizado todos los discursos, hasta el de su asunción y cinco de los que dijo en campaña. Una plétora de infecundidades.
Si se pudieran quitar del lenguaje castellano las tres frases : “modelo de acumulación”, “bienestar de los trabajadores” y “crecimiento con equidad social”, no nos quedaría mas que un desierto plagado de espejismos, de inconexidades y de adjetivaciones incapaces de servir a un objetivo, a una fe o a una pasión.
Así como los magos, con las cartas, suelen deslumbrar por una manualidad practicada miles de veces, no son pocos los que se sorprenden también por un hablador artificioso y ligero de lengua, de la calle Florida.
Pero al día siguiente ya no se detienen a oírlo. Descubren que dice lo mismo que ayer, cambiando algunas cosas y ni siquiera enriqueciendo el lenguaje porque es sólo un ignorante… hasta de la utilidad del sinónimo.
La alusión a los próceres, es también una muletilla de esta malabarista de las 500 palabras del Espasa Calpe.
Todos sus referentes son militares, incluyéndolo a Perón, de quien es una secreta vergonzante. Todos sus íconos paradigmáticos, sin excepción, vistieron el uniforme. Pero se cuida muy bien de nombrarlos con el grado militar que alcanzaron... por su simple antimilitarismo ingénito.
Debe evitar que se confunda el destino de un elogio con la gloria de una batalla en la que, seguramente, hubo horror, sangre y muerte.
La vigila para eso, de cerca, Hebe de Bonafini, que no hace distingos con ningún verde oliva y vomita parejo sobre todos ellos, pero eso sí, adorando al Teniente Coronel Hugo Chavez, con infinita hipocresía.
Abrió el fuego con el discurso ante la Asamblea Legislativa, aquel famoso en el que humilló al presidente uruguayo Tabaré Vázquez, sabiendo que lo dejaba sin el mínimo derecho a réplica y en el premioso brete de ese marco de una gran tribuna de advenedizos.
Llegué al último discurso, el número trece.
Y aquí además, acaso por el número, tuvo mala suerte la señora.
Fue un discurso destinado al primer presidente extranjero que visitó el país en su breve gestión desde que asumió el 10 de diciembre último.
Se trata del presidente de Guinea Ecuatorial, el coronel Teodoro Obiang, un golpista que derrocó a su propio tío (Macías) en 1979 y lo fusiló. Gobierna pues a los ecuatoguineanos desde hace casi 30 años en un escenario de atrocidades y totalitarismo, fingiendo democracia y ganando elecciones por el 97,5%. Un simio suelto, con un fusil en la mano.
Lo invitaron a Teodoro Obiang a firmar convenios bilaterales de cooperación energética, habida cuenta que este sujeto se encontró de golpe con reservas de petróleo y gas suficientes para provocar la envidia del universo.
“No puedo dejar de expresarle a Ud. nuestra honda preocupación, por las situaciones denunciadas por naciones Unidas en el 2002 en materia de la violación de los derechos humanos en su país” (sic)
Sin anestesia, nuestra discursista, le arrojó la frase a la cara.
Obiang, que por el 5% de eso se come un tipo al spiedo, se fue indignado.
Textualmente dijo en el hotel : “Acá no hago negocios con nadie”
Y se fue a verlo a Lula, que, como sabe bien a quien invita, le sacó hasta la corbata que llevaba puesta.
¿ Para que rayos lo invitó ?
El Director General de seguridad presidencial Julián Ondo Nkumu, le dijo a Taiana en un castellano pulido :
“Es difícil que volvamos a este lindo país… hasta que aprendan a invitar ”
De la primera visita oficial y del discurso número trece, quedó eso :
Una cuenta en gastos protocolares de U$S 72.423 que pagaremos los contribuyentes y un gorila millonario ofendido que se llevó los convenios para encender sus habanos, junto con los ceniceros del hotel .
De este discurso externo, de su contenido y sus efectos, se pueden retro inferir tranquilamente los internos.
Y nadie puede discutir que, aunque aquí en la Argentina, miles de ovejas sigan papando moscas, esta señora puede, sólo con la palabra, ser mucho más peligrosa que el famoso Coronel Obiang.
Lic Gustavo Adolfo Bunse